Crear un plan financiero sólido implica gestionar el riesgo relacionado con la salud, la vivienda, los vehículos y la protección de los activos. La mayoría de nosotros se esfuerza por lograr un equilibrio justo entre la habilidad de vivir con cierto riesgo y la seguridad de que se deberán o no se deberán cambiar o minimizar las consecuencias de las pérdidas. La planificación de seguros puede serle útil.
Gestione sus riesgos sin dejar de proteger sus activos y su bienestar
Como parte de una estrategia financiera, la póliza de seguro le permite enfrentar situaciones de vida inesperadas que afectan su salud y su bienestar financiero. Saber que uno está asegurado para sobrellevar las consecuencias de una pérdida material o personal proporciona seguridad para preparar el futuro. La estabilidad financiera es algo muy importante para los estadounidenses. Con un seguro, se pueden equilibrar varios riesgos y preservar la seguridad financiera.
¿Cómo puede reconstruir su casa si un incendio la destruye por completo? ¿Qué sucede si tiene un accidente y necesita cuidado profesional a largo plazo? ¿Qué le sucedería a su familia si usted muriera? ¿Sus hijos podrían ir a la universidad? Éstas son preguntas muy comunes que se abordan mediante la gestión del riesgo: adquirir la protección de un seguro para ayudar a minimizar las consecuencias de las pérdidas.
Si bien el seguro médico es muy importante, son los beneficios grupales de su empleador los que generalmente determinan la póliza. Solicite a su empleador una descripción de sus beneficios.
La gestión del riesgo comienza con la identificación de las áreas del plan de inversión que están en riesgo. Asigne valor a esas áreas o activos, como por ejemplo: su ingreso, su casa, su automóvil, etc. Sea lo más específico posible. Una vez identificadas, podrá proteger esas áreas adquiriendo la cobertura de seguro apropiada.
• ¿Cuánto vale su casa?
• ¿Cuánto valen los artículos que hay en su casa?
• ¿Cuánto vale su automóvil?
• ¿Qué activos necesita proteger contra acciones judiciales?
• ¿Qué ingreso necesitaría si no pudiera trabajar?
Mientras realiza este ejercicio, piense en las consecuencias que podrían sufrir usted y las metas financieras de su familia ante una pérdida inesperada o un accidente. Es incómodo pensar en situaciones negativas, pero se quedará más tranquilo sabiendo que usted y su familia están preparados para sobrellevar la pérdida en esos momentos difíciles.
Sus metas son muy importantes a la hora de identificar las áreas de riesgo. Al preparar un plan de gestión de riesgos, tenga en cuenta los riesgos relacionados con cada tipo de meta.
Por ejemplo, Mónica planea jubilarse a los 62 años. Como parte de su plan de jubilación, aporta $400 mensuales a su plan 401(k). Si sufriera una incapacidad y no pudiera trabajar por algunos años, su capacidad de ahorro para la jubilación se vería afectada. Probablemente debería posponer su jubilación.
Se puede reducir el riesgo preparándose, es decir, adquiriendo la póliza de seguro adecuada para ayudar a minimizar la pérdida.